Ahí y De Vuelta

Continuemos Discutiendo

 

Mateo 21:8-9 (LBLA)

La mayoría de la multitud tendió sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. Y las multitudes que iban delante de El, y las que iban detrás, gritaban, diciendo:

¡Hosanna al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Hosanna en las alturas!

Mateo 27:19-24 (LBLA)

19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de El. 20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. 21 Y respondiendo, el gobernador les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos respondieron: A Barrabás. 22 Pilato les dijo*: ¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron*: ¡Sea crucificado! 23 Y Pilato dijo: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! 24 Y viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo[a]; ¡allá vosotros!

 

El Pastor Jared, usa como ilustración la historia de ficción narrada en el libro de J.R.R. Tolkien titulado “El Hobbit” y subtitulada “Ahí y devuelta” para animarnos a vivir la vida buena y abundante que nos ofrece el Señor Jesucristo por obedecerle y seguirlo como sus discípulos. Una vida llena de conquistas, emocionantes aventuras, riesgos, heridas y desencuentros que nos harán amarlo más a Él y los compañeros de esta travesía.

El protagonista de la historia representa de forma positiva nuestra vida cristiana cuando se enfoca en el amor que hemos recibido, cuando está enfocada en la misión que se nos ha sido asignada vivimos nuestra mejor vida. Pero cuando nos enfocamos en sí mismos, esto afecta negativamente al equipo y a nosotros mismos.

La temporada que celebramos recordando la pascua, la muerte y resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo es un muy buen recordatorio para examinarnos y evaluar cómo estamos viviendo nuestra vida en Cristo, ¿cómo reconocemos el sacrificio que Él ha hecho?, ¿cómo nos movemos entre el Domingo de las Palmas y su exaltación al viernes de crucifixión?, como lo ilustra los dos pasajes de la Escritura que consideramos al principio. ¿Qué ocurrió allí?, ¿qué ocurre con nosotros?, ¿Cómo responder a esta conmemoración?, ¿serviremos más?, ¿ofrendaremos más?, ¿seremos mas amables con la gente?

“La respuesta es simple y a la vez muy compleja: Debemos entender el Amor de Dios, Si eso es todo.” Si entendiéramos el Amor de Dios, pensaríamos diferente, actuaríamos diferente, seriamos diferentes. “¡El Amor de Dios nos transforma y mucho más!”, su amor no puede ser descifrado, es decir, nunca alcanzaremos un grado de comprensión que nos deje satisfechos.

Romanos 5:8 (LBLA)

Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Efesios 2:4-5 (LBLA)

Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados),

“Los anteriores versículos nos hablan de dos cosas acerca del amor de Dios:

1. - El AMOR DE DIOS ES IMPOSIBLE DE ENTENDER.

No deberíamos ser amados, no merecemos ese amor, no podríamos ganar ese amor, Aun así, Dios nos Ama.

Esto nos habla de quienes somos y de quien es Dios, ¡cómo no adorarlo!, porque:

2. - HAY UN CAMINO QUE NOS LLEVA A ENTENDER MEJOR SU AMOR.

Cuando entendemos el amor de Dios, podemos experimentar la vida a través de su amor. El reconocer nuestra humanidad nos lleva a un mejor entendimiento de la disparidad del amor de Dios, Cuanto mas entendemos que no merecemos su amor, mas entendemos lo maravilloso que este es. Cuanto mas entendemos la clase de persona que seriamos sin Jesús, más entendemos la bendición superlativa que es tenerlo a Él.

Filipenses 2:10-11 (LBLA)

10 para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Entonces, ¿cómo experimentar el amor de Dios por nosotros?

  • Dobla tus rodillas ante Jesús.

Nos cuesta mucho humillarnos, somos tercos, no queremos ceder el control, no confiamos, somos egoístas, indiferentes, perezosos y la lista es interminable, Pero piense por un momento fuera de su humanidad, desde su espíritu dígase a si mismo… Esto no tiene por qué ser difícil, ¿cierto? Dios es Dios y nosotros simples mortales, por que no someternos a Dios, ¿cierto?

Desafortunadamente, no es aso. Somos demasiado independientes, no nos arrodillamos porque no reconocemos nuestra dependencia de El. No doblamos nuestras rodillas porque somos criaturas orgullosas, creemos mas en muestras buenas obras y confiamos que esto es suficiente para salir adelante solos, olvidando que Dios nos dio la habilidad para hacer cualquier cosa, raramente agradecemos, nos gana el orgullo. Tenemos problema en rendirnos ante Dios.

 

  • Confiesa que Jesucristo es el Señor.

¿Por qué esto es tan difícil? Creemos que hay mejores métodos. Creemos que podemos gobernar nuestras propias vidas. Creemos que nuestro jefe, nuestra familia y hasta nuestros amigos estarán orgullosos de quien somos, Y que hasta Dios aprobara nuestras maneras y así podremos experimentar su amor, a través de nuestros logros, pero fallamos y entonces, nos escondemos.

Reconozcamos que el sacrificio que Él ha hecho ha pagado por todos nuestros pecados, nada más es necesario. Lo que sea que nosotros pretendamos hacer para ganar su amor no tiene valor alguno.

 

Romanos 6:12 (LBLA)

12 Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias;

Que es lo que Dios quiere que confesemos, eso que le ofende a El y que paradójicamente nos permite experimentar su amor, por eso permitió el sacrificio de su hijo, para que nosotros pudiéramos experimentar su amor.

El confesar nuestros pecados ni=os ayuda a recordar nuestra humanidad y nuestra capacidad para pecar, y a la vez, la confesión y el arrepentimiento nos acercara al corazón de Dios.

 

 

Conclusión:

Es tiempo de reconocer nuestros pecados a Dios y a nuestros hermano, confesar nuestros pecados y comprender el Amor de Dios en el sacrificio de su unigénito y amado hijo, Jesucristo.

 

Continua Moviéndote / Avanzando

  • ¿Llevas una verdadera vida de oración?
  • ¿Te arrodillas ante Dios y confiesas tus pecados?
  • ¿Comprendes quién eres y cuanto te ha amado Dios?
  • ¿Sabes cuál es la consecuencia del pecado?
  • ¿Reconoces que tenías una deuda con Dios y que esta ha sido paga?
  • ¿Entiendes el amor de Dios, en la cruz del calvario?

 

 

Continua Orando

  • Peticiones de oración de todos en el grupo

Toma esta palabra y aplícala a tu vida y a la de tus seres queridos