Acércate Sediento

Continuamos Conversando

  • Tuvimos una palabra Fresca y Dios nos confrontó.
  • Podemos acercarnos a las personas dentro de la iglesia, en la familia o en el trabajo y presentarnos con fórmulas que nos hacen parecer como personas espirituales; pero cuando vamos delante de Dios para nuestra sorpresa Él puede diagnosticarnos con una sed profunda.

Continuamos Leyendo

Juan 4:4-27

    “Existía una gran separación entre Judíos y Samaritanos. Por eso la mujer

se sorprendió cuando Jesús le pidió agua.

Jesús contestó: “si tan sólo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con

quién estás hablando, tu me pedirías a mí, y yo te daría agua viva”.

Continuamos Discutiendo

  • Tal como Jesús tenía verdadera agua para sanar a la mujer samaritana el Señor espera que nosotros acudamos a Él, para llenar los inmensosvacíos que tenemos en nuestra alma. Los  cuales pretendemos satisfacer con actividades que acentúan nuestra necesidad interior, cada vez que tomamos un agua contaminada se torna más profunda la sed. Acudimos a actividades externas o internas que nos ofrecen una solución: Como saturarnos de trabajo, pasatiempos, religiones, compras compulsivas, glotonería, borracheras y desenfreno sexual o en cualquier área para llegar al punto donde no podemos mas. Con seguridad un encuentro con Dios a través de Jesucristo pondrá fin a esta búsqueda.

Continúa Moviéndote / Avanzando

  • La mujer dijo: Sé que el Mesías está por venir, al que llaman Cristo. Cuando él venga, nos explicará todas las cosas. Entonces Jesús le dijo: ¡Yo Soy el Mesías! Justo en ese momento, volvieron sus discípulos. Se sorprendieron al ver que Jesús hablaba con una mujer, pero ninguno se atrevió a preguntarle: «¿Qué quieres de ella?»o«¿Por qué le hablas?». La mujer dejó su cántaro junto al pozo y volvió corriendo a la aldea mientras les decía a todos: «¡Vengan a ver a un hombre que me dijo todo lo que he hecho en mi vida! ¿No será este el Mesías?». Así que la gente salió de la aldea para verlo.

Sigue orando

  • Nosotros todos, hemos estado en el pozo de Sicar frente a uno que nos ha dicho todo lo que hemos hecho, y como consecuencia tal como la mujer  samaritana debemos llamar a otros y mostrarles al Mesías. El cual hará con todos gran misericordia y nos llenará con su Santo Espíritu para que de nuestro interior corran ríos de agua viva. Amén.